Wish upon a star.

Where the stories will come true.

domingo, julio 30, 2006

Solo quiero morir en tus brazos.


Cruda soledad se respira en mi habitación
[fuerte, incesante, agobiante]
lo que queda de mis lagrimas ya no caben sobre el suelo
el pasar de los segundos me destroza
[nunca me gusto el tic tac en el silencio]
pensando en ti se pasa toda la noche una vez mas.

Abrigada por el recuerdo aun me asomo hacia la calle
[inconscientemente no se porque me paro en la ventana]
no puedo pensar en que aun te quiero
y me imagino tu silueta aun detrás mío
los dos viendo las sombras pasar.
[como la ultima vez].
Llevándose la melancolía el suave amanecer me observa
aun después de el tiempo
a pesar de las heridas
a pesar de lo que no recuerdo, aun te amo.
[si, aun te amo aunque ni yo mismo me lo crea]

Solo quiero morir en tus brazos una vez mas
[esta noche, mañana, tal vez todos los días]
solo quiero morir en tus brazos
[en un sueño, un beso o un abrazo]
dormir sobre tus brazos para nunca despertar....

jueves, julio 27, 2006

Cuento...

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Aquí un cuento de hace ya tiempo...
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Dicen que nada de lo que ya pasó es olvidado. Incluso si no lo recuerdas. Y en lo caótico e infinito de mi ser, abrigo una luz que me recuerda lo mismo que ese sueño cálido en mi corazón: El recuerdo de esa hadita que conocí.

Y ese recuerdo que me ahoga en su bello mirar, me hace sentir el recuerdo, ó sueño, o recuerdo sumido en sueño de aquel día en que el duende concededor de deseos que habita a la entrada de la sierra a una hora de mi casa, me convirtió en una especie de hado... ¡sí!, como una hada pero con mi forma actual (o cosa rara que habita aquí en la Tierra), y con alas en vez de forma de insecto, en forma de pájaro... Bueno, pero esa es otra historia.

Sin embargo, ningún duende concededor de deseos, ni ninguna hada más tuvieron que mostrarme que el ser que a veces tenía frente a mí, el ser que tenía por gustos: lo verde, soñar despierta en cosas increíbles y fantásticas y contar cuentos; era en realidad una hada perdida aquí en este mundo, en esta realidad... aquí me gustaría contar como es que esa hadita me enseñó a volar, me contó secretos del mundo astral de donde proviene, etc., etc., cosas hermosas que llegarían incluso a hacerme llorar de felicidad por haber vivido esas experiencias; más la VERDAD de esta FANTÁSTICA REALIDAD es un poco más complicada y triste...

¿Quién en su sano juicio, y en su sano creer, no desearía ver a una hada y llevar ese deseo a la eternidad de su ser?, esto tomando en cuenta que para ver a una hada, esta también debe tener el deseo de ser vista. Pues este deseo es aún compartido con nosotros por la pequeña hadita que conocí... y no es que ella no conozca a ninguna otra hada; más bien ella, como muchas y muchos, no conoce a NINGUNA hada... nótese que “NINGUNA” es algo absoluto y que me hace pensar al final de todo, en la triste realidad de que la hadita que conocí, no sabe que ella misma es eso que tanto ansía ver y conocer.

¿Cómo me di cuenta?
Muy bien, después de leer el siguiente párrafo, cierren los ojos y comiencen a IMAGINAR:

Un cielo despejado de nubes en tonos grises se posaba sobre nuestras cabezas, por dentro y por fuera; las estrellas dibujando la poesía de Homero; en la oscuridad, luces sordas y oscuras casi invisibles; el clima colonial de pequeñas ciudades un poco antiguas situadas en la parte alta de entre varios montes. Dentro, dos personas bajo un techo mudo que ha visto suficientes cosas; desde el balcón se ve la ciudad hundiéndose hacia el centro de entre muchos cerros; el clima fresco de fuera colado de pronto por todas las ventanas; la cocina callada, la habitación en la que fui huésped la noche anterior, vacía y en silencio; la habitación de la hadita contando historias de circos mágicos, seres míticos, despiadados pero amorosos fantasmas, cuentos de hadas, grandes romances, historias de brujas poderosas, gente que vuela al bailar... la habitación habla en latín, francés, griego, ruso, inglés, etc. Hasta idiomas que aún desconozco. También cuenta historias personales y privadas de la hadita, por lo que la mayor parte del tiempo está habitación permanece acallada por la puerta que cierra sus labios. Y nos encontramos en la habitación que debería ser la sala-comedor, pero que solo contiene una mesa con un aparato negro que creo atrapa el alma de quien osa ponerlo en funcionamiento (en realidad, en la habitación de la hadita hay más cosas que las que hay en todo el departamento). (Ahora sí... a imaginar =D).

De alguna manera terminé acostado en el piso de la sala de los rituales ó “sala-comedor” (la magia muchas veces resulta muy bonita), convenciendo a la hadita de hacer lo mismo; tal vez solo los niños pequeños e inquietos comprendan el placer de tirarse al piso, sentir su frío y ver como todo lo que hay a su alrededor se transforma mágicamente; eso mismo pasó esa noche, estábamos tirados al piso, todas las luces del departamento habían escapado al igual que nuestras mentes. De pronto, notamos al final del corto pero en ese momento largo pasillo, que había tres rayos de luz, sin embargo, no había razón de que estuvieran allí, ya que todas las cortinas parecían estar herméticamente cerradas. Entonces, de golpe, cuando la imaginación de la hadita no encontró el porque de las luces, por poco pierde la compostura (hay que agregar aquí, que uno de los temores de la hadita es la oscuridad). Sin embargo, de alguna manera, la tranquilicé poniéndome en pie y buscando la razón de los rayos de luz... Al final de mi cacería de rayos de luz, me volví a tirar en el piso, explicándole a la hadita de donde provenían dos de esas luces. Pero después de tranquilizarla y desaparecer de su imaginación el tercer rayo de luz, me di cuenta que este último era más bien extraño, y procedía de un lugar que todavía desconocía.

Observé por toda la habitación: las ventanas, la puerta y cualquier lugar extraño por el que pudiera entrar esa luz extraña (incluso, busqué y comprobé que ningún charco de agua tuviera un extraño resplandecer verde o de cualquier color), que no era ni completamente blanca, ni completamente amarilla como las otras dos.

Por poco me espanto de la sorpresa cuando encontré la fuente de la luz. Nunca se lo dije a la hadita, pues pensé, en ese momento, que solo iba a lograr alborotar mas sus nervios. Y cuando me di cuenta más tarde de que era un ser mágico, pensé que había hecho bien en no decirle, pues tal vez no le agradaría que vieran su forma original.

La cosa está en que repentinamente, de reojo me pareció que en la densa oscuridad podía ver la cara de la hadita... cosa que confirmé cuando voltee de lleno toda la cabeza hacia ella. Su cara no se veía como cuando en una obra en el teatro, dirigen la luz hacia la cara del actor principal en medio de un momento de melancolía; tampoco se le veía como cuando alrededor de una fogata en el bosque, uno de tus amigos se acerca al fuego y este le alumbra la cara desde los leños mientras él cuenta una historia de terror. Era más bien algo que parecía parpadear en su cara y que solo dejaba vérsela difusamente cuando la extraña luz se extinguía entre cada parpadear. Y a partir de ahí, de su cara que en ese momento reflejaba una sensación de angustia pero a la vez una sensación de fortaleza y tranquilidad, la luz se extendía larga y sorda hasta aquel rincón.

Al parecer, a mi destino le quedaba otra sorpresa, ya que la pasada parecía haberme quitado solo la mitad de mi cordura racional. Más tarde, después de convivir con la hadita y dejar atrás los hecho que acababan de ocurrir, la noche cayó lenta y pesada sobre los dos. La decisión de dormir fue tomada gracias a los planes que había para más tarde, y aunque los dos tuvimos muy poco tiempo de descanso, dado que fue el momento en que el sueño y el acto de dormir se encontraron en nuestras almas fue muy corto, tuve la oportunidad de que el acto de dormir se perdiera y el sueño se posara entre mis sentidos, para de esta manera, verle dormir y soñar.

Es en esos momentos en los que el mundo sigue girando, el tiempo sigue cortando nuestros hilos de la vida a través de las Moiras ... pero para uno que se encontrara ante un asombro tan grande como el mío, el mundo se detiene ahí mismo, las Moiras sueltan los hilos del títere que lleva tu nombre, el silencio comienza su sinfonía y no queda nada más que contemplar y perder la otra mitad de la cordura.

Cerrar los ojos con fuerza para desmentir lo que veía a través de la oscuridad no fue suficiente como para dejar de percibir ese resplandor que envolvía a todo su cuerpo. Era la misma luz que había visto antes, solo que ahora envolvía a toda la hadita, incluyendo ese pequeño par de alas que se robaban la belleza de toda la escena, mi admiración por lo fantástico y raro y las últimas fuerzas que tenía mi cabecita por tratar de entender lo irrazonable.

Hasta el día de hoy mis sueños me han permitido ver esas cosas que no recuerdo, pero que sucedieron. El último recuerdo que el hermano del dios de la muerte, Hipnos, dios del sueño, me dejó ver, es el siguiente:

Sorprendido y fascinado por aquella bonita escena, desequilibradamente mi cerebro vio tendida a una hada y con mis últimas fuerzas, extendí mi mano derecha (dormíamos en la misma cama) tratando de tocar una de esas extremidades que hacen volar a las mariposas y que ahora sobresalían de la espalda de aquella personita.

En el preciso momento en que mis fuerzas se terminaron, también terminó el contacto entre el sueño y el dormir de la hadita. Lo único que recuerdo que sujeté, fue su hombro a manera de abrazo, ella me besó la frente y en mi ser se encontraron el sueño y el acto de dormir por primera vez en toda la noche, por lo cual, no recuerdo nada más.

Muchos dicen que quien tiene la fortuna de ver a una hada, solo puede acarrear a través de la hada una de dos cosas: ya sea felicidad ó muy mala fortuna... eso depende de la hada.

Todavía no se que fue lo que al final me acarreó el haber conocido a una hadita. Tal vez a veces tristeza cuando ella estaba triste, otras, felicidad cuando ella estaba contenta, o tal vez algo que desconozco, algo como felicidad y mala fortuna pero ninguna de las dos, algo que se alberga y que es familiar muy dentro en mi alma, tal vez de manera muy cierta la felicidad de haberle conocido... tal vez en esos momentos al no saber que era hada no tenía esos efectos... pero tal vez hoy en día ya se ha dado cuenta de su naturaleza mágica, pues no la he visto más, tal vez solo la vaya a poder ver hasta que ella así lo desee ó nunca más, tal cual, una hada de verdad.

Estos son mis recuerdos hasta el día de hoy, aunque dicen que nada de lo que ya pasó es olvidado. Incluso si no lo recuerdas.
Ariel.
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"No soy lo suficientemente joven como para saberlo todo"
J. M. Barry.

miércoles, julio 26, 2006

Te Odio...



Odio cuando me miras,
y cuando me abrazas.


Odio cuando me dices ven,
y yo caigo en tus garras.

Odio tu manera de hablar,
y tu forma de respirar
.

Odio el sonido de tu cantar,
y la técnica de tu bailar.


Odio cuando con un beso
me haces volar.

Odio cuando me abrazas
haciéndome soñar.

Odio cuando me acaricias
y me haces vibrar.


Odio cuando me llamas
y mi corazón empieza a palpitar.

Odio, te odio, cuando te empiezo
a extrañar
.

Odio porque hasta al mismo
cielo me haces llegar.


Odio porque con un perdón
haces mi enojo calmar.

Odio cuando conmigo
no puedes estar
.

Odio cuando estamos juntos
y de ti no me quiero alejar.


Odio porque en tus ojos
siempre me quisiera reflejar
.

Odio cuando nos despedimos
y no te quiero dejar.

Odio el contoneo de tu caminar
y tu audacia al manejar.


Odio cuando duermes
y cuando te comienzas a despertar.

Odio el modo de tu parpadear
y cada paso que tus pies dan.

Odio cuando tus labios
logro rozar.


Odio el tomarte de la mano
y no quererte soltar.

Odio, te odio cuando me haces
sentir amado
.

Odio el sentirme ilusionado.

Te odio, te odio,
y lo que más odio
es no poderte odiar,
porque estoy de ti enamorado,
y me duele saber que tu no lo estás.
Quisiera poder darles el nombre de este autor, pero por circunstancias desfavorables, no lo tengo, a mi opinion y tambien compartida por el de Ariel, el final debio de haber sido otro, espero y les agrade como a mi
Elentarie

martes, julio 25, 2006

Escritos "antiguos"

Pues de aquí hasta no se cuantos días depués, aquí tendrán recopilaciones de poemas, cuentos y escrito de otros tiempos, de otros lugares... (supongo que también por parte de Elentaire, aún no lo sé, no lo ha confirmado, jajajaja)

Runing through the world/
trying to hide of no one,/
looking for something/
that I don't know.

While the world keeps rounding/
my mind starts falling,/
looking for something/
that turns my mind on./

Why?, How? and When?/
it is just a dream,/
nothing but a dream/

a dream that is not part/
of reality outside.


(la imágen es de una artista japonesa llamada Aya Kato: http://www.geocities.jp/b_ba_a0530/ )
Ariel.

domingo, julio 23, 2006

Collage...

Este es un "experimento". Toma dos poemas, mezclalos, revuelvelos, etc.... leelo.
(Uno de los dos poemas nunca debía ser leído por más de dos pares de ojos.... pero ahora ya no importa).



Amanece como de costumbre...
Ya esta bastante entrada la noche
trato de no respirarme la ausencia que me regalaste
y yo continúo pensándote y escribiéndote.
porque se que me muero lentamente...
El silencio me rodea por todos lados
no quiero volver a escuchar la palabra AMOR
y yo deseo escuchar solo un murmullo:
de aquí hasta que me pase el dolor de cabeza
no el murmullo del amanecer, ni el murmullo
me duele el estomago, la espalda y los ojos
del lago taciturno, ni el de la rosa al florecer,
aunque si de dolor hablamos
sólo necesito el murmullo de ese aire,
no hay alguno que se compare con tu nombre
aire que emana de tu boca, aire que me falta.
esa terrible sensación que forma el viento
Esta noche he estado en la bóveda celeste; y dicen
el odioso estruendo que deforma mi ilusión
que si cuentas siete estrellas, quien tu quieras
ayer te envié una carta llena de cenizas
se acordará de ti. Yo conté las estrellas del León
queme mi corazón y te lo regalo por completo
y de los Gemelos mientras les platicaba de ti.
déjalo en la cabecera de tu cama
Dejé de contar cuando advertí que no buscaba
y asi no se te olvide que lo tienes
que me recordaras, sino que me amaras.
me desayuno el triste recuerdo para calmar mi hambre
Aquí te dejó la anécdota por si algún día piensas
ahora la palabra olvido aparece de nuevo
que ya no me acuerdo de ti: cuenta siete estrellas
pero ya no quiero seguir escribiendo...
y yo estaré allí.

Escribo de más y mis ojos ya muestran
mi debilidad. Mi llanto te espera mientras
mis ojos te añoran. Suspiro por tu aliento
cuando mis manos desesperan. Mi mente
divaga y yo... y yo... yo te amo.

Elentarie , Ariel
(solo aceptamos criticas constructivas si no lo son, no desperdicien su tiempo =P)